La Navidad es mucho más que luces y regalos. Para las familias bilingües y multiculturales, es un momento único para transmitir lengua e identidad.
La Navidad es mucho más que luces y regalos. Para las familias bilingües y multiculturales, es un momento único para transmitir lengua, identidad y raíces de una forma natural y llena de emoción.
Y hay un lugar donde todo eso se encuentra sin esfuerzo: la mesa.
La gastronomía es memoria, es afecto y es lenguaje vivo. Cada receta trae palabras, gestos, aromas y conversaciones que conectan generaciones, países y culturas.
Mientras cocinamos o comemos juntos, el español aparece sin forzarlo:
Nombres de ingredientes
Verbos cotidianos: mezclar, cortar, hornear, probar
Expresiones familiares: “como lo hacía la abuela”, “en mi país se come así”
En ese espacio compartido, niños aprenden que el español no es solo una asignatura, sino una lengua que une.
Una idea preciosa es combinar platos de ambos países que forman parte de la familia:
Un plato tradicional del país de herencia (turrón, polvorones, tamales, arepas, roscón…).
Un plato típico del país donde viven ahora (galletas, sopas, asados, dulces locales).
Mientras se preparan o se sirven, se puede hablar de:
Dónde viene cada receta
Cuándo se come
Con quién se compartía antes
Así, la lengua se llena de significado y orgullo.
Algunas ideas sencillas:
Pedir a los peques que digan los ingredientes en español.
Escribir juntos una mini lista de la compra.
Buscar en una revista o libro imágenes de alimentos que empiecen por una letra.
Elegir “la palabra favorita del día” relacionada con la comida.
Recordemos: cuando se escribe, se dice y se vive una palabra, el cerebro la recuerda mejor.
Celebrar la Navidad en dos lenguas no confunde: enriquece.
Permite que los peques crezcan sintiendo que su historia familiar es valiosa, que su lengua tiene un lugar y que pueden habitar más de una cultura con alegría y seguridad.
La mesa navideña se convierte así en un puente entre generaciones, países y futuros posibles.
Categorías: : Cultura y tradición