Tres sencillas actividades de escritura creativa inspiradas en la historia de Mateo para ayudar a niños bilingües a imaginar y escribir
La historia de Mateo no solo nos invita a hablar sobre el bilingüismo y la lengua de herencia. También puede convertirse en un pequeño punto de partida para imaginar, escribir y contar nuestras propias historias.
Estas propuestas están pensadas para padres y profesores que quieran trabajar la escritura creativa con niños bilingües. No necesitamos muchas actividades. A veces, una buena pregunta es suficiente para que empiece una historia.
Imagina que, como Mateo, encuentras un cofre escondido en tu habitación.
¿Qué habría dentro? ¿Quién lo habría dejado allí? ¿Por qué?
Invita al niño a escribir unas líneas sobre su descubrimiento. Puede empezar así:
Ayer encontré un cofre debajo de mi cama.
No sabía quién lo había dejado allí ni qué podía haber dentro.
Intenté abrirlo, pero estaba cerrado con un candado.
Miré a mi alrededor no sabía por dónde empezar a buscar alguna pista y entonces pensé que quizá mis padres sabían algo.
Así que fui a preguntarles…¿Qué crees que ocurrió después?
¿Qué te dijeron tus padres? ¿Quién había dejado el cofre? ¿Cómo lo abriste? ¿Qué había dentro?
No hace falta corregir cada error. Primero queremos que la historia salga de su cabeza y llegue al papel.
Mateo descubre que su mapa no le lleva solamente a un lugar, sino también a una historia.
Pide al niño que dibuje un lugar importante para su familia: una ciudad, un pueblo, la casa de los abuelos, un parque o incluso un lugar imaginario.
Después, que escriba:
3. Una palabra que guarda un recuerdo
En la historia de Mateo, una palabra puede esconder una historia familiar.
Piensa en una palabra importante para tu familia.
Puede ser una comida, un objeto, un lugar, un nombre, una expresión o incluso una palabra que solo utiliza alguien de la familia.
Después escribe:
La palabra es: ________
Me recuerda a: ________
La historia que hay detrás es: ________
Y aquí aparece algo muy especial: la lengua se convierte en memoria.
Cuando trabajamos escritura creativa con niños bilingües, el objetivo no debería ser conseguir un texto perfecto desde el principio.
Podemos dejar que el niño piense, imagine, mezcle, pruebe palabras y construya su historia.
Si una palabra aparece en otro idioma, podemos preguntarle:
«¿Cómo dirías esto en español?»
Pero también podemos aceptar que ese pequeño cambio de idioma forma parte de su manera de contar el mundo.
Porque, al igual que Mateo, cada niño tiene una historia entre lenguas que merece ser contada.
¿Y si empezamos por una sola palabra?
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